Bonos: qué son, cómo funcionan y cómo invertir en ellos

# Bonos: qué son, cómo funcionan y cómo invertir en ellos
El gobierno necesita financiar una nueva autopista. Una empresa quiere expandirse a otro país. Ninguno tiene el dinero en caja, pero tampoco quieren pedir un préstamo tradicional a un banco. Entonces emiten bonos: le piden prestado directamente al mercado, a miles de inversores que quieran participar.
Un bono es un instrumento de deuda mediante el cual un emisor, que puede ser un gobierno, una empresa o una institución, pide dinero prestado a los inversores a cambio de pagarles un interés periódico y devolver el capital al vencimiento. Cuando compras un bono, no te conviertes en dueño de nada: te conviertes en acreedor. Te deben.
La diferencia con pedir un préstamo al banco es que aquí el mercado es quien financia, y tú puedes ser parte de ese mercado comprando un bono desde el primer día o en cualquier momento posterior en el mercado secundario.
Cómo funciona un bono
Cada bono tiene tres elementos que definen exactamente qué estás comprando.
El valor nominal es el monto que el emisor promete devolverte al vencimiento. Si el valor nominal es 1.000 USD, eso es lo que recibirás al final, independientemente de lo que hayas pagado por el bono en el mercado.
El cupón es el interés que te pagan periódicamente. Si el bono tiene un cupón del 4% anual sobre un valor nominal de 1.000 USD, recibes 40 USD por año, generalmente divididos en dos pagos semestrales de 20 USD.
El plazo es cuánto tiempo hasta que el bono vence y te devuelven el capital. Puede ser 2 años, 5 años, 10 años o más.
La relación entre precio y tasa: el detalle que confunde a todos
Aquí está la parte que más gente no entiende de los bonos. El precio de un bono en el mercado secundario se mueve en dirección contraria a las tasas de interés del mercado.
¿Por qué? Imagina que compraste un bono que paga 4% anual. Después, las tasas del mercado suben al 6%. Nadie va a querer comprarte ese bono al valor nominal si puede conseguir uno nuevo que paga 6%. Para que alguien te lo compre, tienes que venderlo más barato, de forma que el rendimiento efectivo para el comprador suba al nivel del mercado.
La conclusión práctica: si compras un bono y lo mantienes hasta el vencimiento, el precio del mercado no te importa. Recibirás exactamente lo que el emisor prometió. Pero si necesitas venderlo antes, puedes ganar o perder dependiendo de cómo hayan cambiado las tasas.
Tipos de bonos
No todos los bonos cargan el mismo riesgo. La diferencia que más importa no es el plazo ni el cupón: es quién firma al pie.
Bonos soberanos (de gobierno)
Los emite el Estado. Son los de menor riesgo dentro de la renta fija porque un gobierno tiene herramientas que una empresa no tiene, incluyendo la capacidad de recaudar impuestos y, en el límite, emitir moneda. En países con economías sólidas, la probabilidad de incumplimiento es muy baja. Por eso pagan las tasas más bajas del mercado. Todo lo demás se mide en relación a ellos: cuando alguien habla de "tasa libre de riesgo", está hablando de esto.
Bonos corporativos y high yield
Una empresa también puede emitir bonos para financiar una expansión, refinanciar deuda o comprar otra compañía. El problema es que las empresas quiebran, y eso es algo que los gobiernos raramente hacen. Ese riesgo adicional se traduce en cupones más altos: las empresas tienen que pagar más para convencer a los inversores de prestarles en vez de comprar bonos del gobierno. La diferencia entre esas tasas se llama "spread".
Dentro de los bonos corporativos hay un rango enorme. Los de empresas grandes y sólidas tienen spreads bajos y son relativamente seguros. Los de alto rendimiento, o high yield, vienen de emisores con calificación crediticia baja: pagan tasas muy altas pero el riesgo de no ver el dinero de vuelta es real. Para inversores conservadores, ahí no se entra.
¿Cuándo conviene invertir en bonos?
La respuesta más honesta: cuando quieres saber por adelantado cuánto dinero va a entrar y cuándo. Los cupones no dependen de si le va bien a la empresa o de si el mercado sube o baja. Prometieron pagarte X en cierta fecha y eso es lo que ocurre. Para quien planea con horizonte de mediano o largo plazo, esa certeza vale algo.
El otro momento en que los bonos cobran mucho sentido es cuando las tasas del mercado están altas. Bloquear una tasa alta en un bono de largo plazo puede ser muy buena decisión si después las tasas bajan: el cupón sigue pagando lo que prometió, y además el precio del bono sube si quisieras venderlo.
El caso donde no convienen es fácil de entender: si necesitas ese dinero pronto, no metas plata en bonos de largo plazo. Vender antes del vencimiento implica asumir lo que dicte el mercado ese día, que puede ser menos de lo que pagaste. Y para plazos de pocos meses, un depósito a plazo es más simple y más directo.
¿Cómo invertir en bonos?
Los bonos no se compran en el supermercado. Hay varios caminos según el tipo de bono y el país.
Brokers y casas de bolsa son la vía más directa para acceder a bonos soberanos y corporativos. En Chile puedes operar a través de corredoras de bolsa en la Bolsa de Comercio. En México, Colombia y Perú existen plataformas similares. El proceso requiere abrir una cuenta de inversión, que en muchos casos ya es digital.
Fondos mutuos de renta fija y ETFs de bonos son la alternativa para quien quiere exposición a bonos sin comprarlos directamente. El fondo ya maneja la selección y diversificación; tú compras participaciones. Es más sencillo y con montos mínimos más bajos.
Plataformas de inversión digitales en varios países de la región permiten acceder a bonos del gobierno directamente, a veces con montos muy pequeños. En México existe CETES directo, por ejemplo.
Para ver qué opción se ajusta mejor a tu perfil y a tu país, revisa nuestra sección de comparadores cuando esté disponible.
Ver también
Preguntas frecuentes sobre los bonos
¿Qué es un bono?
Es un instrumento de deuda donde un emisor (gobierno o empresa) pide dinero prestado al mercado y a cambio paga intereses periódicos llamados cupones, más la devolución del capital al vencimiento. Quien compra el bono se convierte en acreedor del emisor.
¿Cuál es la diferencia entre un bono y una acción?
Con una acción te conviertes en dueño de una parte de la empresa; con un bono eres acreedor. La acción no te garantiza nada: depende de cómo le vaya al negocio. El bono sí: el emisor se compromete a pagarte el cupón y devolverte el capital, con independencia de sus resultados.
¿Qué es el cupón de un bono?
Es el interés que el emisor te paga periódicamente por el dinero que le prestaste. Generalmente se expresa como porcentaje del valor nominal y se paga de forma semestral. Si el cupón es 5% sobre 1.000 USD, recibes 50 USD al año.
¿Puedo perder dinero con un bono?
Sí, de dos formas. Si el emisor no puede cumplir con sus pagos (incumplimiento), pierdes parte o todo. Si necesitas vender el bono antes del vencimiento y las tasas del mercado subieron desde que lo compraste, el precio habrá bajado y venderás por menos de lo que pagaste. Si lo mantienes hasta el vencimiento, recibes exactamente lo prometido.
¿Cómo se compran bonos en Latinoamérica?
Depende del país. Lo más accesible para la mayoría es a través de fondos mutuos de renta fija o ETFs de bonos disponibles en brokers locales. Para comprar bonos directamente necesitas una cuenta en una corredora de bolsa. En algunos países también hay plataformas del gobierno que permiten comprar deuda soberana directamente, como CETES directo en México.
