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Economía

El estrecho de Ormuz casi paralizado dispara el petróleo al máximo de un mes

El tráfico marítimo en el golfo Pérsico tocó su nivel más bajo en cuatro semanas. Los precios del crudo repuntaron con fuerza ante la guerra con Irán.

Redacción Finformas·
El estrecho de Ormuz casi paralizado dispara el petróleo al máximo de un mes

El 17 de julio de 2026, el petróleo cerró en su precio más alto del mes. No fue un movimiento especulativo sin respaldo: los datos de tráfico marítimo en el golfo Pérsico mostraron la semana más quieta desde mediados de junio, y The New York Times confirmó ese mismo día que el paso por el estrecho de Ormuz está prácticamente detenido por la guerra con Irán. Lo más concreto que se conoce hasta ahora es que al menos tres superpetroleros cambiaron de ruta en las últimas 72 horas para evitar el canal, según registros satelitales consultados por analistas del sector. Uno de esos buques, originalmente con destino a Japón, terminó rodeando la península arábiga por el sur, lo que añade entre ocho y diez días al trayecto y dispara los costos de flete.

El problema de fondo es la geografía. Por Ormuz pasan cerca de 17 millones de barriles diarios, algo así como una quinta parte de todo el petróleo que se mueve en el mundo. Cuando ese flujo se interrumpe, la reacción en los mercados no tarda: los países importadores empiezan a activar reservas estratégicas, los contratos de futuros suben casi por reflejo y los márgenes de refinación se comprimen. Lo que hace distinto este episodio respecto a alarmas anteriores es que la caída del tráfico ya es medible, no solo rumoreada. Dejó de ser especulación.

Para América Latina el panorama se parte en dos. Colombia y México ganan en el corto plazo: el alza favorece los balances de Ecopetrol y Pemex, aunque planificar presupuestos nacionales con esta volatilidad es casi una apuesta. Chile y Perú van en sentido contrario, porque importan crudo y cada dólar adicional por barril llega rápido a la bomba de gasolina. Argentina es quizás el caso más incómodo: Vaca Muerta produce, pero el país no tiene capacidad de refinación suficiente para procesar todo lo que extrae y sigue dependiendo de importar derivados. Si el conflicto se prolonga, los bancos centrales de la región podrían verse forzados a mantener tasas altas más tiempo del que cualquier gobierno tenía en mente. Una complicación que llega de afuera y que nadie estaba esperando.

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