El Senado de EE.UU. amplía sanciones a Rusia, pero la medida amenaza con debilitar al dólar
El Congreso presiona con nuevas sanciones contra Rusia. La paradoja: la medida podría acelerar la desdolarización global.

El Senado de Estados Unidos avanza en una legislación que ampliaría las sanciones contra Rusia, pero la propia medida enciende alarmas sobre el futuro del dólar como moneda de reserva global. La contradicción es incómoda: el instrumento pensado para castigar a Moscú podría terminar erosionando el activo financiero más poderoso de Washington.
El problema no es nuevo, pero sí más urgente. Cada vez que EE.UU. usa el dólar como arma —bloqueando acceso al sistema SWIFT, congelando reservas soberanas— los países que temen ser el próximo objetivo buscan salidas. Rusia, Irán y China llevan años construyendo esas salidas. El comercio en yuanes creció de manera sostenida desde 2022, y acuerdos bilaterales entre economías emergentes empiezan a liquidar transacciones sin tocar el sistema financiero estadounidense. La administración Trump, paradójicamente, había buscado reducir el uso de sanciones precisamente por este riesgo. El nuevo proyecto legislativo choca de frente con esa lógica.
Para Brasil y México, las dos mayores economías de América Latina, el escenario tiene lecturas distintas pero igualmente relevantes. Brasil, que ya participa en el bloque BRICS y ha discutido abiertamente reducir su dependencia del dólar en el comercio de commodities, observa con atención cómo Washington convierte su moneda en palanca geopolítica. Cualquier aceleración de ese debate dentro del bloque le da más peso a Brasilia para negociar en ambas direcciones. México, por su parte, tiene el 80% de sus exportaciones atadas al mercado estadounidense, lo que lo deja más expuesto a la volatilidad que genera este tipo de tensión legislativa: un dólar debilitado en confianza global complica la planificación de cualquier empresa exportadora que liquida en esa moneda.
Pero el riesgo más profundo no está en una crisis inmediata. Está en el goteo. Cada nueva sanción convence a más bancos centrales de diversificar reservas fuera del dólar, aunque sea de forma gradual. El oro ya superó los 3,300 dólares la onza este año, señal de que esa diversificación avanza. Si el Congreso aprueba esta ley sin una estrategia clara sobre sus efectos en el sistema monetario internacional, Washington podría estar ganando una batalla diplomática mientras pierde, lentamente, la guerra financiera.
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