Países en desarrollo acumulan reservas de petróleo ante el alza de precios por la guerra en Irán
El conflicto en Irán disparó los costos del combustible. Filipinas y otras economías emergentes corren a crear colchones de reservas.

El precio del petróleo no esperó. Apenas se intensificó el conflicto con Irán, el crudo subió y los países que viven de importarlo empezaron a sentirlo en los surtidores, en los camiones de reparto y en los mercados de abastos. Filipinas fue un caso particularmente visible: en cuestión de semanas, el alza del combustible se filtró al transporte público y a los alimentos básicos. Para una economía donde el ingreso promedio de los hogares ronda los 313 dólares mensuales según datos oficiales de 2023, ese tipo de sacudida no cabe en ningún análisis macroeconómico sin hablar también de lo que pasa en las mesas de las familias.
Varios gobiernos asiáticos reaccionaron de la misma manera: acelerar la acumulación de reservas estratégicas de petróleo. Son, en términos concretos, instalaciones físicas donde los países almacenan crudo para consumirlo cuando el suministro global se corta o los precios se disparan sin aviso. La idea no es nueva. Estados Unidos la perfeccionó después del embargo árabe de 1973 y hoy mantiene la Reserva Estratégica de Petróleo más grande del mundo, con capacidad para cubrir aproximadamente 90 días de importaciones netas. Lo que buscan Filipinas y otras naciones emergentes es algo similar, aunque más modesto y, sobre todo, más urgente.
El problema es el dinero. Los países que más necesitan esas reservas casi siempre son los que tienen menos espacio fiscal para construirlas. En América Latina el dilema es igual de punzante. Colombia exporta crudo, pero importa combustibles refinados, y esa combinación la deja en una posición incómoda cuando los precios globales suben: el subsidio doméstico a la gasolina sangra el presupuesto público y ensancha el déficit fiscal, la brecha entre lo que el Estado gasta y lo que efectivamente recauda. Con tasas de interés todavía elevadas y un calendario político que no perdona, ese margen se estrecha rápido.
¿Qué significa para los inversores?
- El precio del petróleo Brent merece atención diaria en este contexto. Si se sostiene por encima de 90 dólares por barril, las economías importadoras como Chile o Perú tendrán más dificultades para bajar la inflaciónInflaciónLa pérdida de valor del dinero con el tiempo, lo que aplaza las reducciones de tasas que varios analistas ya tenían anotadas en el calendario. Tasas altas por más tiempo encarecen el crédito y le quitan fuerza al consumo.
- Las aerolíneas, las empresas de transporte terrestre y las distribuidoras de alimentos son los sectores con más exposición directa. El petróleo caro les comprime los márgenes antes de que puedan trasladar el costo al precio final, y esa ventana puede durar meses.
- El dólar tiende a fortalecerse cuando la incertidumbre geopolítica empuja a los mercados hacia activos refugio. Para los países latinoamericanos con deudaDeudaCuándo tiene sentido endeudarse y cómo priorizarla en moneda extranjera, eso se traduce en pagos más costosos y en presión sobre monedas locales como el peso colombiano o el sol peruano, que ya cargaban con sus propias fricciones internas.
Fuentes
